Bienvenido a nuestro Blog!!!

Podrás estar al día de todas las novedades del sector, así como de promociones y ofertas que hagamos a lo largo del año…

Una mala dieta puede influir en la perdida de piezas dentales.

La dieta, juega un pilar clave en nuestra salud en general, pero centrándonos en la salud Bucal, es bien sabido que abusar del azúcar dispara el riesgo de caries y, por ende, la pérdida de nuestras piezas dentales. Pero, más allá de un alimento o nutriente específico como es el azúcar, se han encontrados otros factores en los que la dieta es responsable o favorece la perdida de dientes. Un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Odontología de la Universidad de Washington en Seattle (EE.UU.) muestra que las dietas ricas en alimentos pro-inflamatorios, caso de los carbohidratos y las grasas trans, aumentan, y mucho, el riesgo de estas perdidas.

Para llevar a cabo la investigación, los autores analizaron los historiales dentales y los hábitos dietéticos de 6.887 adultos participantes en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos 2009-2010 (NHANES 2011-2012) y 2011-2012 (NHANES 2011-2012). Y asimismo, dividieron a los participantes en cuatro grupos, en función del grado, mayor o menor, de inflamación potencial asociado a su alimentación, para lo cual utilizaron el denominado ‘Índice de Inflamación de la Dieta’ (IID).  Dicho índice es un parámetro que indica los niveles sistémicos –esto es, en el conjunto del organismo– de citoquinas proinflamatorias asociados al consumo de unos nutrientes específicos. Cuanto mayor sea la inflamación promovida por los nutrientes contenidos en la dieta, mayor será el índice inflamatorio de ese tipo de alimentación.

En el estudio se comenta que “consideramos que los pacientes seguían una dieta pro-inflamatoria si su alimentación era particularmente rica en carbohidratos, grasas trans o conllevaba una elevada ingesta calórica”.

Los resultados mostraron que, comparados frente a aquellos en el cuartil más bajo de IID –o lo que es lo mismo, el 25% de los participantes cuya alimentación se asociaba al menor IID–, los adultos en el cuartil más alto habían sufrido de media la pérdida adicional de 0,84 piezas dentales. Una diferencia notable –supone prácticamente la pérdida de un diente– relacionada directamente con la dieta y que se mantuvo invariable en todos los subgrupos de edad, incluido el de mayores de 50 años.

Junto con todos los demás factores que influyen en una correcta salud bucal ,  es importante seguir una dieta rica en alimentos antiinflamatorios, caso de los ácidos grasos omega-3, la fibra y la vitamina D, para prevenir la aparición de enfermedades inflamatorias y la posterior perdida de piezas.

En definitiva, y con objeto de evitar la pérdida de nuestras piezas dentales, debemos prestar una especial atención no solo a nuestra higiene oral, sino también a nuestra alimentación. Y durante toda la vida, dado que la inclusión en la dieta de nutrientes pro-inflamatorios aumenta el riesgo de perder nuestras piezas dentales a cualquier edad.

 

Dientes Verano

El Verano puede modificar nuestra salud Bucodental.

La llegada del período vacacional suele significar un cambio en nuestra salud bucal y periodontal. Con lo consiguiente de que a la vuelta de las vacaciones los pacientes reflejan un empeoramiento de su higiene dental con la aparición de inflamación en las encías, la recaída en problema periodontal, así como otros trastornos bucodentales.
Dicho empeoramiento va relacionado con el cambio de hábitos en el verano debido a la relajación de la rutina diaria, a los viajes, al mayor número de comidas fuera de casa o entre horas etc.

Aumento de la placa bacteriana

Puede aumentar el riesgo de acumulación de placa bacteriana y un empeoramiento en la salud gingival, al disminuir la frecuencia del cepillado o bien porque este no se realiza de la manera habitual. Aunque no se tenga la posibilidad de cepillarse después de cada comida, el cepillado de la noche es algo imprescindible, así como el cepillado después del desayuno, pudiendo ser más laxo en cuanto la higiene bucal a lo largo del día.

Más halitosis

La falta de higiene bucal durante las vacaciones podemos añadirle un incremento en la ingesta de bebidas alcohólicas y/o del consumo de tabaco, esto puede ocasionar que junto a los problemas periodontales va a aparecer o a empeorar la halitosis. Es muy importante una ingesta frecuente de agua que ayude a mantener el flujo de saliva y la hidratación de la mucosa oral además de una buena higiene dental.

Hipersensibilidad dental

Otro problema frecuente es la aparición o el empeoramiento de la sensibilidad dental. Con la llegada del verano aumenta considerablemente el consumo de alimentos y bebidas frías. Este cambio de hábitos puede tener repercusiones en nuestra boca, existan o no problemas previos de este tipo. La consecuencia es la aparición de esa sensación molesta o incluso dolorosa, intensa y breve que aparece tras la toma de estos productos; sensación que se conoce profesionalmente con el nombre de hipersensibilidad dentinaria.

La aparición de este fenómeno está relacionado con que muchas de las comidas y bebidas que se consumen más abundantemente en verano suelen tener un PH ácido. En la mayoría de los casos, cuando el consumo de zumos, refrescos de cola, vino blanco, bebidas isotónicas o energéticas, cerveza o el gazpacho por poner unos ejemplos, se combina con un cepillado incorrecto (ya sea con un cepillo duro o con excesiva fuerza), se desmineralizan y se desgastan los cuellos de los dientes con lo que se expone la dentina (tejido del diente que en condiciones normales está cubierto por el esmalte), lo cual favorece la aparición de esta sensibilidad dental.
Para disminuir y controlar la sensibilidad las recomendaciones son simples: reducir en la medida de lo posible el consumo de estas bebidas ácidas, sobre todo si se toman aisladas (es preferible hacerlo acompañado de algún alimento sólido), el cepillado debe realizarse lo antes posible tras el consumo del ácido (mejor antes de una hora) y éste debe llevarse a cabo con un movimiento de rotación suave o de barrido desde la encía al diente, sin hacer demasiada fuerza para evitar el mayor desgaste del diente por la combinación efecto del ácido y el cepillado.
Lo mejor tras finalizar el periodo vacacional es visitar a nuestro Dentista para poder solucionar cuanto antes esos problemas post vacacionales.

Masticar bien los alimentos previene la aparición de infecciones en nuestra boca.

Desde siempre se ha escuchado que la digestión de los alimentos se inicia en la boca, razón por la que es importante masticar bien. La correcta trituración de los alimentos no solo favorece la absorción de nutrientes en el tracto intestinal, sino que cuanto más masticamos, más lento comemos y, en consecuencia, más saciados nos sentimos, evitando atracones innecesarios. Pero si estos motivos no fuesen suficientes para motivarnos a masticar bien, un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido), afirma que una correcta masticación también nos puede proteger frente al desarrollo de infecciones en la cavidad oral.
Concretamente, el estudio, publicado en la revista Inmunity, describe cómo el proceso de masticación estimula la producción de linfocitos T colaboradores Th17, células del sistema inmune que juegan un papel fundamental en la lucha frente a las infecciones fúngicas y bacterianas que se presentan en la cavidad bucodental. El sistema inmunitario lleva a cabo un notable ejercicio de equilibrio en las zonas de barrera como la piel, la boca y el intestino, en las que combate los patógenos dañinos a la vez que tolera la presencia de las bacterias amistosas. El estudio muestra que, contrariamente a como sucede en otras zonas de barrera, la boca tiene una forma especial de estimular los linfocitos Th17: no a través de las bacterias, sino de la masticación. En consecuencia, la masticación puede inducir una respuesta inmune protectora en nuestras encías.
Para lleva a cabo el estudio, los autores utilizaron un modelo animal al que suministraron alimentos cada vez más duros, forzándoles así a un incremento progresivo de su necesidad de masticación. Y lo que vieron es que cuanto más duros eran estos alimentos, mayor era la estimulación de linfocitos Th17, constatando que la masticación es el factor crítico para la producción de estas células inmunitarias.
Así se ha demostrado que, además del tipo de alimento, lo cual influye en gran medida. Depende la dedicación que apliquemos a este en su trituración, nuestra boca reaccionara de una manera u otra.

La flora microbiana de la boca. Riesgo según su composición

Nuestra cavidad oral, tal y como sucede con el resto de nuestro cuerpo, está habitada por distintas especies de microorganismos. Una flora microbiana cuya composición puede ser muy variada, y está dependerá de varios factores como nuestra higiene bucodental, nuestro estilo de vida y nuestros hábitos alimentarios, como, por ejemplo, una mayor o menor ingesta de bebidasmicroorganismos-bucales azucaradas. La composición de nuestra flora microbiana se asocia, ya desde los primeros años de vida, con un mayor o menor riesgo de caries severas.

Varios estudios han plateado la posible relación entre las caries severas y el microbioma oral en niños. Obteniendo unos resultados que constataron, que los factores edad, sexo en bebes no marcaban factores determinantes, que, si bien las especies del microbioma oral eran similares, no sucedía así con sus concentraciones. La flora microbiana de los niños con caries severa tiene una concentración mucho mayor de microorganismos cariogénicos

Los niños con caries severa de la primera infancia suelen tener niveles mucho mayores de ‘Streptococcus mutans’, bacteria que vive en la placa dental y causa caries. Y como consecuencia de ello puede producir una cantidad hasta tres veces menor de ‘Streptococcus sanguinis’ –microorganismo que compite con ‘S. mutans’ pero que no causa caries– y un nivel hasta tres veces menor de bacterias del género ‘Veillonella’ –microorganismos que habitan la mucosa oral y que dependen de ‘S. mutans’ a nivel metabólico.

Por este motivo es muy importante que desde una infancia precoz se inste a la buena higiene bucal y se mantenga un seguimiento a manos de especialistas.

Bruxismo en la infancia y adolescencia. Posibles causas y cómo actuar.

El bruxismo es una actividad involuntaria de la musculatura mandibular. Durante la infancia se considera una forma natural de desarrollar la dentición y estimular la formación muscular y ósea de los huesos de la cara; un hábito de desarrollo que disminuye progresivamente al salir las muelas permanentes y dientes incisivos. Existe el bruxismo diurno que puede ser consciente o inconsciente; y el bruxismo nocturno, que es inconsciente y producido por la contracción rítmica, repetitiva y violenta de los maseteros. Normalmente, sucede en los primeros momentos del sueño y cesa cuando este es más profundo.

Nos encontramos en que actualmente el bruxismo afecta a entre el 20% y el 30% de los niños españoles, y dicha práctica de forma prolongada no es saludable para nuestros dientes.

Debemos diferenciar dos grupos dependiendo de la edad a la que se presenta el trastorno. Por un lado, los pacientes en edad infantil (antes de la adolescencia), con dientes de leche presentes, en los que el bruxismo puede llegar a ser funcional, no una patología, a pesar de tener desgaste de los mismos, por otro lado, el paciente adolescente, que muestra ya cambios hormonales y que tiene la mayoría de los dientes definitivos presentes. En esta etapa, el bruxismo se expresa ya con dolores musculares, dolores de cabeza y alteraciones de la articulación mandibular en forma de chasquidos e incluso de bloqueos o dificultad de apertura de la mandíbula.

El bruxismo puede estar causado por un componente psicológico o por la situación/condición bucal odontológica del paciente, y manifiesta que existe un mayor porcentaje de bruxismo infantil en hijos de padres que en su momento también lo padecieron.

El bruxismo que aparece en la adolescencia puede permanecer durante la vida adulta. En la mayoría de los casos porque permanecen las causas, sobre todo el estrés y el modo de afrontar el mismo. Aunque hay artículos que señalan la existencia de un componente genético, este no está muy claro. Además, hay que tener en cuenta que la expresión de enfermedades o síntomas en el entorno familiar puede estar influenciado más por cuestiones ambientales o de entorno, que genéticas.

En primer lugar, hay que descartar una patología asociada, como enfermedades neurológicas o reumatológicas. Una vez descartadas estas causas, hay que identificar las que desencadenan los síntomas en el niño como factores estresantes o hábitos que aumentan los síntomas (ingesta de chicles, algunas chucherías o morderse la uñas). Una vez localizados estos elementos, es importante minimizarlos, evitarlos o disminuir el impacto (a veces es necesario recurrir a otros profesionales sanitarios como psiquiatras o psicólogos). Hay que tratar al paciente con analgésicos y relajantes musculares adecuados durante el tiempo que se considere oportuno (evitando las benzodiacepinas). Además, es conveniente aplicar calor para relajar la musculatura. Si hay alteraciones de la oclusión, la forma de morder, debe colocarse en la edad adecuada el tratamiento adecuado.

Cada vez es más frecuente ver en consulta a niños de corta edad con bruxismo, cuyos síntomas están asociados a la articulación temporomandibular, con dolores musculares o con cefaleas. Son niños que afrontan situaciones que ellos viven como estresantes, en el colegio o por situaciones familiares o personales. En estos tiempos en los que se da una infancia que vive situaciones como los adultos y que se reflejan por la aparición de síntomas musculares, mandibulares o cefaleas.

Investigadores crean una nanopartícula la cual previene la periimplantitis en los implantes dentales

Tras la aparición de los implantes dentales la práctica odontológica ha experimentado uno de los cambios más importantes. Hablamos de un método para reemplazar las piezas dentales perdidas. Sin embargo, estos implantes no están exentos de complicaciones y pueden llegar a ‘fracasar’ y perderse, muy especialmente por la aparición de una periimplantitis. Nos referimos a un proceso inflamatorio destructivo que afecta a los tejidos que rodean al implante y que se produce por la formación de biofilms de las bacterias que encontramos en la cavidad oral sobre el propio implante. En los últimos años se han desarrollado numerosos estudios para reducir, cuando no eliminar, el riesgo de periimplantitis.

Concretamente, Investigadores de la Universidad de Plymouth (Reino Unido) podrían haber dado con una manera muy eficaz para lograrlo. Han publicado en la revista «Nanotoxicology», un nuevo ‘nanorrevestimiento’ de plata, hidroxiapatita y óxido de titanio que, una vez recubre el implante, inhibe el crecimiento de las bacterias y reduce en hasta un 97,5% la formación de biofilms bacterianos sobre la superficie del propio implante.

Alexandros Besinis, «las estrategias actuales para dotar a las superficies de los implantes de propiedades antibacterianas y, así, prevenir la infección y el desarrollo de periimplantitis incluyen la aplicación de recubrimientos antimicrobianos cargados con antibióticos o con clorhexidina. Sin embargo, estas estrategias son, por lo general, únicamente eficaces a corto plazo. Y parece que el empleo de clorhexidina podría ser tóxico para las células humanas. La importancia de nuestro trabajo es que hemos aplicado con éxito un nanorrevestimiento de doble capa de plata-hidroxiapatita a los implantes médicos de aleación de titanio que ayuda a superar estos riesgos».

Los autores evaluaron la eficacia antibacteriana de los nuevos ‘nanorrevestimientos’ en placas de laboratorio con cultivos de ‘Streptococcus sanguinis’, bacteria que habita comúnmente en la placa dental y que, de alcanzar el corazón tras entrar en el torrente circulatorio, constituye la principal causa de endocarditis bacteriana.

Los resultados mostraron que la combinación de plata, hidroxiapatita y óxido de titanio no solo erradicó de forma muy efectiva la infección, sino que creó una superficie con propiedades anti-biofilm que facilitan la integración exitosa del implante en el hueso y aceleran el proceso de curación ósea.

Aunque estamos a las puertas de la solución del problema, aún requiere ser evaluado en nuevos estudios antes de que pueda ser susceptible de ser utilizado en la práctica clínica.

Curso de Resolución de Casos Complejos en Implantología Oral

Curso resolución de casos complejos en implantología oral

¿Eres odontólogo, estomatólogo, maxilofacial, y trabajas la implantología oral? Este curso es primordial para ti.

Aprende como afrontar los casos más complejos con nuestro CURSO DE RESOLUCIÓN DE CASOS COMPLEJOS EN IMPLANTOLOGÍA ORAL

Curso intensivo teórico y práctico con cirugía sobre pacientes.

Programa del curso

 

 

II Curso Básico teórico-práctico de Implantología Oral

Curso de implantología oral avanzada

Curso intensivo teórico y práctico con cirugía sobre pacientes. Planifica, opera y coloca la prótesis definitiva a tus pacientes.

Cada alumno tratará a 3 pacientes y colocara entre 5-10 implantes. Talleres prácticos quirúrgicos sobre tipodontos y mandíbulas de cerdo.

Aprende a manejar el software Simplant y planifica tu cirugía (licencia del programa durante todo el curso)

Toma impresiones sobre tipodonto y paciente. Colocación de prótesis definitiva.

Curso de interés científico de la AACOMF.

 

II Curso Básico teórico-práctico de Implantología Oral

II Curso Básico teórico-practico de implantología oral

Maxilodental Formación organiza su curso en Implantología oral, dirigido a residentes de Cirugía oral y Maxilofacial, Odontólogos y Estomatólogos generalistas que quieran iniciar su andadura en Implantología oral con confianza.